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Enzo Francescoli

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La Pagina Millonaria - www.riverplate.com

Grande no se hace, grande se nace. El Flaco, Príncipe, Uruguayo, o simplemente el Enzo, demostró ser un sinónimo de señor tanto dentro como fuera de una cancha. Su estadía en River Plate marcó un antes y un después en la historia del club, por lo que un “Uruguayo, uruguayo” resonará por siempre en el interior,  los pasillos y alrededores del Monumental.

Enzo Francescoli nació el 12 de noviembre de 1961 en Montevideo, República Oriental del Uruguay. Desde muy chico tomó los primeros contactos con su tesoro más preciado, el cual lo llevó a la gloria, la pelota. Así fue que decidió probar suerte en Peñarol, club de sus amores, pero debido a su escasa contextura física fue rechazado, en tanto que el Montevideo Wanderers fue quien aceptó a aquel flaco que pintaba para crack.

Con la partida de jugadores como Norberto Alonso, Daniel Passarella y Mario Kempes en 1982, River puso todas las miradas en Francescoli para ser el nuevo ídolo del club, por lo que al año siguiente, su llegada a Nuñez era una realidad. El debut se produjo el 24 de abril de 1983, cuando el millonario venció 1-0 a Huracán en el estadio Monumental ante una multitud presente, testigos de los primeros toques mágicos del hasta entonces número diez. Sin embargo, hacia mediados de junio del ‘83, los jugadores de River entraron en conflicto con los dirigentes y decretaron una huelga que trajo como consecuencia la presentación de equipos juveniles. En ese campeonato el equipo terminó en la decimoctava posición.

Para 1984, Luis Cubilla asumió como director técnico de la Banda. El equipo contó con la incorporación del delantero Roque Alfaro y con el regreso desde Vélez del Beto Alonso, por lo que Francescoli debió jugar más retrasado. En el campeonato Nacional, alcanzó las instancias de semifinales, pero fue eliminado por el gran equipo de Carlos Timoteo Griguol, Ferro Carril Oeste. Ese gran golpe causó la emigración de Cubilla y la asunción de Héctor Bambino Veira. En el Metropolitano del ’84, River finalizó cuarto y tuvo al Enzo como goleador del certamen con 24 tantos. Por su parte, en el Nacional del ’85, el millonario contó con grandes figuras, pero sufrió una nueva eliminación, al ser derrotado por Vélez Sársfield.

La última mitad de 1985 mostró un gran cambio en el sistema de campeonatos: se jugaron dos ruedas de todos contra todos. River Plate incorporó a Claudio Morresi y las chances dar la vuelta crecían partido a partido. Así fue que el 9 de marzo de 1986, el conjunto del Veira derrotó a Vélez 3-0 y se concretaba lo tan ansiado por Francescoli, coronarse campeón por primera vez en el Monumental. Enzo partía hacía la selección uruguaya y, sin escalas, fue transferido a Europa, más precisamente al Racing Matra francés.

Luego de ocho años en Europa, Francescoli regresó a Nuñez en el año 1994, regresó para ser campeón. El equipo conducido por Américo Tolo Gallego llegó a las fechas decisivas como el candidato a dar una nueva vuelta, por lo que el encuentro del 6 de diciembre ante Talleres de Córdoba en el Monumental fue clave en la historia del Enzo. El empate estaba sentenciado, pero luego de varios minutos adicionados, el príncipe metió un cabezazo letal que terminó en el fondo de la red, haciendo vibrar hasta al esqueleto del estadio. Pocos días después el 3-0 frente a Boca en plena bombonera dejó al millonario en las puertas del título, el cual se ratificó una semana después. River Plate se consagraba campeón invicto, tras igualar 1-1 con Vélez en Nuñez.

El equipo de la Banda no tuvo resaltadas actuaciones en 1995. Lo destacado fue la llegada como entrenador de uno de los personajes más ganadores del club, Ramón Ángel Díaz, y el inicio del ciclo más exitoso de los últimos tiempos con Enzo como estandarte, cuando logró el tricampeonato con la obtención del Apertura ’96, Clausura ’97 y Apertura ’97, siendo este el último título como jugador.

Francescoli supo levantar además la Copa Libertadores de América en 1996, tras vencer en la final al América de Cali por 2-0 con dos goles de Hernán Crespo. La otra cara de la moneda fue en Tokio, Japón, cuando cayó 1-0 ante la Juventus por la Copa Intercontinental. Sin embargo, otro título internacional llegó al año siguiente, la Supercopa. Con una recordada final en el Monumental y los dos tantos de Marcelo Salas ante el San Pablo, Enzo pudo alzar un trofeo más como jugador.

El 1 de agosto de 1999, Francescoli tuvo su gran despedida. Emotivo, a estadio repleto, de la mano de sus hijos,  Enzo salió al campo de juego para darle fin a su envidiable e inolvidable carrera como futbolista, llena de magia, habilidad, coraje y, por sobre todas las cosas, la humildad que lo caracterizó siempre.             


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