Walter Gómez
Por - 21/08/2007 - 00:02

“....La gente ya no come... por ver a Walter Gómez...” Ese era el cantito que la hinchada le dedicaba al uruguayo domingo a domingo.
Nacido en Montevideo, Uruguay, llegó a River en 1950 de la mano de Antonio Liberti. El día de su debut con la banda roja hizo un gol al minuto de juego. Todo un presagio de lo que vendría luego.
Jugó al lado de los más grandes de la Historia de River y no decepcionó. Demostró siempre lo que era capaz de hacer. Luego de una breve estadía en Europa, donde no tuvo suerte, volvió a River retirándose campeón en 1955.





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Pero, sobre todo, ví a Walter Gómez..., que querés que te diga que no se haya dicho y te juro que no quiero idealizarlo a través del tiempo y la nostalgia, pero cuando alguno de mis hijos me pregunta acerca de si fue tan, pero tanto como dicen y que si se parecía al Diego, prefiero callarme la boca para no decir lo que a veces me dan ganas de gritar: el Diego de pantalones cortos y en una cancha - no el chanta de la tele y las declaraciones - fue algo formidable y casi único.
Digo casi único, porque yo ví a Walter Gómez..., y muchas veces me quedé sin almorzar por temor a no llegar a tiempo a la cancha.
Querés que te cuente de su pique corto, de su gambeta en una baldosa, de como no arrugaba nunca y mirá que lo sacudían fiero y que cuando pisaba el área chica andá gritando el gol. Una vez lo ví hacer un gol de tiro libre; ni siquiera levanto los brazos para festejar, pegó media vuelta y se fue para la mitad de la cancha. Sé que algún tiempo después le preguntaron el porqué de esa actitud y el Gran Botija se encogió de hombros y dijo, casi en un susurro: "cómo vas a gritar un gol de tiro libre, esos no son goles..."
Si al leer estas líneas notás que algunas letras están algo borroneadas, no te preocupes..., es que se me piantó un lagrimón.
Que querés que más te diga, si yo ví a Walter Gómez...