Por Patricio Nogueira - 01/05/2009 - 19:58

A 100 años del debut de River en Primera

El 2 de mayo de 1909, River Plate enfrentó en su modesto field de la Dársena Sud a Argentino de Quilmes, en lo que fue el primer partido de la historia millonaria en la máxima categoría del fútbol argentino, condición que jamás ha abandonado hasta nuestros días. La goleada propinada al rival (5-0) fue la mejor carta de presentación de River ante los grandes y el primer paso de una campaña inolvidable, coronada con el inolvidable triunfo contra Alumni, logrado como visitante el 12 de septiembre de ese año.

Muy pocos clubes en el mundo pueden presumir de tener un siglo ininterrumpido en Primera División. River Plate es uno de ellos. Solamente se pueden destacar con más de cien años compitiendo en la elite del fútbol mayor de su país al Celtic FC y al Glasgow Rangers en Escocia (desde 1890); al Linfield, Cliftonville y Glentoran en Irlanda del Norte (1890); C.U.R.C.C., Peñarol (1900) y Nacional (1901) en Uruguay y Olimpia en Paraguay (1906). El 27 de diciembre de 1908, River Plate derrotó por 7 a 0 a Racing en la final por el ascenso a la máxima categoría y logró conseguir el gran halago de ser el primer equipo del popular barrio de La Boca en llegar a jugar entre los grandes de entonces. Recién en 1913 llegará otro equipo de la zona a la máxima categoría, Boca Juniors, aunque éstos no lo lograron por méritos deportivos, sino que fueron ascendidos de oficio para rellenar vacantes en el torneo de la Asociación Argentina, que había quedado con pocos integrantes en Primera debido a una escisión del fútbol nacional.

A continuación, se transcribe el informe realizado por Osvaldo Gorgazzi y Patricio Nogueira, miembros del Centro para la Investigación de la Historia del Fútbol (CIHF) relacionado con el centenario del debut de River en Primera División. 

100 AÑOS CONTINUOS DE RIVER PLATE EN 1ª DIVISIÓN

1909 empezaba con las mieles del triunfo para River Plate. Una final, y encima revalidada, no se juega todos los días y mucho menos se gana en ambas. A los festejos navideños se sumaban los del arribo a Primera. Ya habría tiempo para encarar este nuevo año que todos sabían difícil, pero como ocurre cada Año Nuevo, durante esos días se festejan las metas alcanzadas en el año que se fue, y por alcanzar en el que viene. El festejo incluyó un día de quinta propiedad del Sr. Barbera, sita en Rincón y Pueyrredón de la localidad de Banfield. El programa decía que habría entrega de medallas conmemorativas, pero había que hacer un pequeño sacrificio: el tren saldría a las ¡06:00 horas del domingo 17 de enero!

Una semana después, la exigencia de madrugar en domingo no sería tan drástica. Alcanzaba con estar a las 08:30, en la canchita de la Dársena Sur, pero esta vez para organizar la temporada que se viene con el debate que surgiría en la Asamblea General Ordinaria. Señores, los festejos habían terminado. Si bien, los comentarios aparecidos en los diarios durante el verano son casi nulos, en los primeros partidos amistosos que se comentan, se nota que nuestro equipo está mejor entrenado. Es decir, la preparación para afrontar un año difícil no fue dejada de lado.

Durante febrero nos encontramos una noticia que para un lector que no conoce lo que más tarde ocurriría, pasaría desapercibida: Se inaugura el predio deportivo del Club Banco Nación con su respectiva cancha de fútbol. Durante el transcurso del año, ese lugar será mudo testigo de uno de los acontecimientos que marcaron para siempre a nuestro querido club. ¡El triunfo sobre Alumni! Único equipo rioplatense que lo derrota en el año. Los días pasan y los plazos de la AFA empiezan a correr. El 14 de marzo hay que inscribirse, esperan hasta las 17:00 horas. Por supuesto, nuestros dirigentes cumplen al píe de la letra con el trámite y días más tarde la aceptación de la AFA no se hace rogar, nuestro club aparece entre los equipos de Primera y anotados para las copas de entonces, la Competencia y la de Honor. El día soñado por todos se va acercando, el debut oficial en primera…

Claro que antes, y como se estila, conviene cotejar nuestro poderío. Y ya que estamos ¿por qué no somos el primer equipo de Primera en jugar? Así los músculos se van tensando con tiempo. El 26 de marzo, Porteño nos recibe en su predio de Palermo. Los diarios comentan asombrados, la cantidad de público que lleva el equipo darsenero para un mero partido amistoso de verano... Claro, por entonces no había torneo de Mar del Plata. Porteño era un club que integraba apellidos ingleses con otros más acriollados. Así podíamos encontrar un Rithner con un Cuechi, o un Hyland con un Méndez. ¿Los nuestros? Y… usted ya sabe. El partido fue parejo en el primer tiempo, pero en el segundo, el estado físico de los nuestros marcó las diferencias. ¿El resultado final? ¡Porteño 5 River 6! ¿Qué tal? Después de este resultado sus apreciaciones seguro son correctas: La delantera parece que estaba a nivel para jugar el torneo, pero había que mejorar la defensa y el medio campo… El 8 de abril, Jueves Santo, visitamos a Quilmes. Si se analiza la formación, se nota que los 5 goles en contra y los 6 a favor fueron tenidos en cuenta. Muchos cambios atrás y ninguno adelante. ¿El resultado? 3 a 3. Otra vez, las crónicas hablan de lo bien sincronizada de la delantera.

Tres días más tarde, nos hacemos un hermoso regalo de Pascuas. Visitamos al Lomas y ¡ganamos 5 a 1! Parece que mejoramos en defensa… Y llega el último partido amistoso… Otra vez con Porteño, pero ahora en nuestra canchita de la Dársena. El partido se juega el 25 de abril ante una numerosa concurrencia que ya hacer sentir su aliento para los locales. Pero ahora Porteño viene mejor entrenado, claro que los nuestros también… y otro 5 a 1 a favor de los futuros millonarios corona el fin de la temporada amistosa. ¿Ahora?, ahora a esperar el próximo domingo. El próximo domingo empiezan los partidos en serio. ¿Haremos otra vez cinco…?

Domingo 2 de mayo de 1909. Tantos sueños acunados desde la fundación, tanta ilusión depositada en la formación y el engrandecimiento del pequeño gran club, todos los esfuerzos por llegar a lo más alto, culminaban con la concreción del gran anhelo: el debut en la Primera División, el nombre de River Plate que figura junto a los grandes, Alumni, Belgrano, San Isidro, Lomas. Todos irán a jugar a la canchita de la Dársena Sud, y ellos también deberán recibir a los darseneros.

El rival de la primera jornada es Argentino de Quilmes, de muy buena campaña en la edición anterior y el debut es en casa. Este partido es, probablemente y según todos los indicios, el primer partido en el que River juega con la camiseta tricolor de rayas rojas y blancas con el filete negro. Julio Abaca Gómez, capitán de ese equipo y baluarte del ascenso, fue uno de los impulsores de la desaparición de la banda roja de las camisas de River. Se ignoran los motivos de tal insistencia en el cambio de colores, pero lo concreto es que, salvo los veteranos que la siguieron usando, habrá que esperar hasta 1932 para ver a un primer equipo de River con la banda color sangre, aunque ésta siguió estando presente en la bandera del club.

La buena performance en los amistosos previos, hacía presuponer un buen desempeño riverplatense. “La actuación del River Plate en sus partidos amistosos al principio de la actual temporada, lo presentaba como un cuadro fuerte y homogéneo y como un rival digno de ser tenido en cuenta, aún por los cuadros más fuertes”, aseguraba La Nación al día siguiente del match. La Argentina llegó mucho más lejos cuando en la previa aseguraba que “las miradas de los muchos aficionados que se complacen en analizar los primeros matches para descubrir a los probables grandes teams, hayan fijado sus miradas en el joven River Plate, si no como futuro campeón del año, pues esto sería a más de aventurado en suponerlo, bastante problemático en su realización, por lo menos por considerarlo como uno de los cuadros que mayor y mejor actuación han de tener en el transcurso del campeonato de 1909”. Un acierto pleno el del periodista, tal como se comprobará con el devenir de los encuentros.

Ante tamaña expectativa, y teniendo en cuenta la ilusión de todos los darseneros por jugar su primer partido oficial en la máxima categoría, no fue de extrañar que el field de la Dársena Sud presentara una numerosísima concurrencia. El árbitro Bertorini dio comienzo al encuentro a las tres y 20 de la tarde, alistando los quilmeños los siguientes jugadores: García; Dodds y E.G. Paulsen; Barreiro, Goodfellow y Boggan; Salas, Furts, V. Paulsen, Céspedes y Alloy. Los once jugadores que defendieron por primera vez a River en la división mayor del fútbol argentino fueron: Julio Abaca Gómez; Federico Gómez y Arturo Chiappe; Franco Chagneaud, J. Amaral y J. Soulingham; Elías Fernández, John Diggs, Hernán Rodríguez, Silvio Politano y Anempodisto García.

La principal novedad en la alineación de River fue la presencia de Abaca Gómez, capitán y habitualmente organizador del juego, actuando como arquero debido a la ausencia de Juan Luraschi, guardavalla titular en el ascenso y que disputará varios partidos en el torneo de 1909, aunque no lo finalizará como titular.

River abrió el marcador a los 12 minutos con un remate de García que vence al arquero rival tras un rebote en el poste. Si bien River fue claro dominador del juego, y se anularon tres tantos por offside (dos de ellos de Argentino), se llegó al descanso con la ventaja mínima a favor de los darseneros. En la segunda parte, y tras un tanto anulado a Rodríguez, también por posición indebida, a los once minutos es Amaral quien marca el segundo tanto a los 11. A los 20, García marca el tercer tanto, tras pase de Elías Fernández. A los 27, convierte Politano el cuarto gol tras asistencia de Rodríguez, mientras que Fernández cerró la goleada a los 32 con un gol de pecho. La gran actuación del arquero visitante, impidió que el resultado terminara con una goleada aún mayor. El impactante desempeño y la gran velocidad de Elías Fernández por la banda, fue noticia en todos los diarios de la época y su trayectoria a lo largo del torneo lo llevará al gran honor de ser el primer jugador de River que vista la camiseta de la Selección Nacional, debutando en Montevideo por la Copa Newton (empate a dos contra Uruguay) y convirtiendo uno de los goles argentinos en el viejo field de Belvedere.

El 5-0 sobre Argentino de Quilmes tuvo amplia repercusión en los diarios y en el ambiente futbolero y fue muy festejado por los hinchas riverplatenses y en todo el barrio, pues el hijo dilecto había debutado con una resonante goleada en el círculo mayor del fútbol, lugar que a partir de ese instante ya nunca abandonó. Era el primer peldaño de la rica historia que continúa vigente un siglo después.

Imagen: Archivo Patricio Nogueira

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